El 28 de junio nos mandaron a las urnas a votar. Hoy, a la luz de los resultados, se está forzando al Congreso a expedirse sobre leyes fundamentales, bajo procedimientos inaceptables para los principios y valores democráticos y republicanos.
Ni los tiempos, ni las formas -más aún, sabiendo que el próximo 10 de diciembre asume una nueva representación parlamentaria-, pueden permitir la confusión de pensar que aquí, realmente, se esté tratando de una práctica legislativa responsable. Se trata de la manipulación estratégica corporativa de imponer una ley, en condiciones de necesidad y urgencia; ya no para el país como política de Estado, sino para quienes ya han demostrado, en oportunidades anteriores, argumentar sobre principios y constituir poder hegemónico y monopolios, tan o más peligrosos que los que se denuncian.
Cuando dichas prácticas las realizan las empresas privadas (que sólo pueden hacerlo con avales del Estado), se llama monopolio corporativo. Cuando lo hacen representantes del Ejecutivo con obediencia debida de legisladores, que evidentemente juraron por el jefe, por D’s y por la Patria, en ese orden, se llama hegemonía autocrática en la suma del poder público. Es decir, violentar la democracia con la que se es elegido por una primera minoría electoral y ejecutar funcionalmente a la República, asegurándose los mecanismos para desarticular la democracia a una práctica electoral, que, luego, como en este caso, es violentada por una vocación totalitaria de apoderarse de todo.
Nadie niega la legalidad de los mandatos atribuidos e investiduras, pero la ley establece que ser elegidos no habilita a gobernar como quieren sino como deben.
No objetamos el contenido de la ley, ni la necesidad de que la República defina políticas de Estado al respecto. No caemos en la trampa de discutir sobre los medios de expresión, cuando se violentan los medios de deliberación, debate, consensos e independencia de los poderes.
Los convocamos a abrir nuestros ojos cívicos y a participar, para que -en el marco respetuoso y pacífico de la democracia-, los ciudadanos contactemos a nuestros senadores, con el fin de exigir el rechazo a este proyecto de ley. Para que sea tratado en los procedimientos, tiempos, deliberaciones, construcción de consensos que requiere un área estratégica al bien común, como es la de medios audiovisuales. Otorgándole la oportunidad al próximo Congreso de un tratamiento acorde al espíritu y los valores democráticos plurales, bajo los principios de las instituciones de una República plena.
A continuación, les
solicitamos se registren en el Ojo Cívico para participar activa y pacíficamente haciendo click => AQUÍ<= , y en breve recibirán los instructivos por mail, a partir de los cuales, movilizaremos la construcción de ciudadanía; para revertir nuestra decadencia en las omisiones de espectadores sufrientes y pasivos, hacia un camino de ofrenda y trascendencia en el entusiasmo de la utopía de ser y hacer el bien común, en una Argentina Ciudadana como tierra prometida.
Fuente: Rabino Sergio Bergman, Fundación Argentina Ciudadana
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